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Poesía: El hilo negro (Borrador), de Carlos López Degregori; Una morada tras los reinos (Lustra Editores), de Denisse Vega Farfán; El derrumbe (Tranvías Editores), de Rubén Quiroz; Sala de montaje (Mesa Redonda) de Alberto Schroth; Los desmoronamientos sinfónicos (Hipocampo Editores), de Miguel Ildefonso; Fragilidad de lo visible (Pájaro de Fuego), de Álex Morillo; Aves de la ciudad y alrededores (Álbum del Universo Bakterial), de Rafael Espinoza.
Dice la nota:
No obstante, "considerando en frío, imparcialmente" (hagamos nuestras las palabras inmejorables de Vallejo) sus ediciones son las más cuidadosas que se hayan hecho de Heraud, ricas en información sobre la composición de los poemas y las relaciones intertextuales con todo lo escrito por Heraud, abundando en las referencias a otros escritores (epígrafes, alusiones, reelaboraciones textuales), entre los cuales sobresale el "diálogo creador" con su gran amigo (también poeta de polendas) Luis Hernández.

»Este escritor reincide en el cuento mínimo con su nueva entrega, Ars brevis (Mesa Redonda, 2008). Prosigue, en cierto sentido, la exploración iniciada en Horno de reverbero (2007). No obstante, a diferencia de ese volumen, donde primaba el lenguaje como uno de los soportes esenciales -además de un dosificado hermetismo, afín a la vieja tradición gnóstica, a la alquimia, etc.-, ahora Donayre apuesta por la ficción de estructura más definida y, por cierto, nada usual en contenidos. En paralelo, el libro dialoga con otro texto -del mismo título-, escrito hace siete siglos por el humanista catalán Raimundo Lulio.
Noche que va callando explora situaciones cubiertas bajo un manto oscuro, en las que cualquier conducta previsible es negada y los acuerdos sociales establecidos se quiebran para volverse a unir con los primeros rayos de luz.
Ars brevis es un conjunto de 96 microrrelatos que pretende ser la contracara de Horno de reverbero (Mundo Ajeno, 2007) —colección de 69 ficciones breves—. El título es un homenaje al gran Ramon Llull: filósofo, inventor, místico, poeta, teólogo y misionero, quien es uno de los creadores del catalán literario, escribió y publicó hace 700 años una de sus obras más aplaudidas: Ars brevis.
"En el libro de cuentos Caja negra, Erick Benites aborda desde una visión irónica las contradicciones y las heridas de la adolescencia, donde las situaciones límite marcan destinos y la búsqueda de respuestas puede resultar un camino sin pavimentar, más aún cuando la ironía y el humor no están para blindarnos."
Algunas preguntas que Raúl Mendoza le hace:
–El nivel cultural del país está por los suelos.
El día de ayer, en la columna "Hable con ella" del diario El Comercio, Marcela Robles nos da sus apreciaciones acerca de El sabor de la pimienta, el reciente libro de Daniel Salleron publicado por el sello editorial Mesa Redonda.






Leer más en la página de CORREO.

Tenemos el agrado de invitarlo a la presentación del libro Nunca tan humano (Calcomanía ediciones, 2008), de Bruno Casanova, la cual se llevará a cabo el día martes 24 de junio de 2008 a las 7:30 p.m. en el local del Club Casino Miraflores (Malecón de la Reserva 535, Miraflores).Bruno Casanova, con este libro, logra mostrar una radiografía del lado más "oscuro" de la existencia humana, en donde la felicidad es quizás lo más alejado de los personajes.
Los comentarios estarán a cargo de los escritores Alfredo Dammert, Erick Benites y del editor Juan Miguel Marthans.
Esperamos poder contar con tu gentil asistencia.



Conversatorio sobre narrativa actual en el Perú

Batallas perdidas es el grito desesperado de una mantis religiosa macho al dejar que la hembra arranque su cabeza. como la mantis, los protagonistas de estos relatos parecen convencidos de que deben cumplir su destino a sabiendas de que, en algunos casos, lo único que obtendrán será su autodestrucción.
Amistades de barrio explora, con un lenguaje simple y ameno, aquella vida que pudimos tener, pero que no fue; una vida llena de desprecios, riesgos y crueldades, producto de una relación marcada desde el inicio y que sirve, sin embargo, de acicate al joven Ernesto Ponce para vengarse del padre que lo rechazó y demostrarle que no necesitó de él para llegar a ser alguien importante en la vida.

Marcela Robles posee una obra poética reconocida por la crítica y el público. Luego de algunos años de silencio, nos vuelve a sorprender con High way (Mesa redonda editores, 2007), un poemario en el que la poeta, a diferencia de sus libros anteriores, asume mayores riesgos.Correo: Tengo entendido que de cada libro te queda un poema que luego da origen al siguiente libro…
Marcela Robles: Es cierto, es una especie de señal. Pero en este caso, el poema más antiguo tiene casi nueve años y no fue precisamente ése el que dio origen al libro. En este caso simplemente fue una cosa muy anecdótica: empecé a escribir y a escribir. Hasta que me di cuenta que tenía un grupo de poemas que podía convertirse en un libro. Es decir, que tenían una estructura que iba a alguna parte. Y esa estructura era la carretera, el viaje, la reconstrucción de los hechos.
C: La carretera como una metáfora de la vida…
MR: No sé si es una metáfora de la vida en este caso, porque creo que hay una diferencia entre la metáfora de “la” vida y la metáfora de “mi” vida. Creo que como es un libro tan personal, yo diría que es más relacionado con escenificaciones, en el caso de los poemas, de pasajes de mi vida que van más allá del testimonio. Siempre la poesía se convierte en otra cosa, no es un testimonio.
C: Y a pesar de ser tan personal lograr que el lector se sienta identificado…
MR: Claro, y uno escribe para eso, uno escribe para el lector ideal, aunque sea uno, que se te acerca y te dice: “tu libro me ha emocionado. El día de la presentación se me acercó una chica y me dijo algo que me dejó conmocionada. Me dijo: yo estaba de viaje, deprimida, sola, y se me ocurrió abrir tu libro y me cambió el estado de ánimo y me hizo sentir tan bien, porque me sentí identificada con lo que me decías”. Sintió que yo le estaba hablando a ella. Me pareció pajísima.
C: ¿Cómo es tu proceso creativo?
MR: Esquizofrénico… (risas). Creo profundamente en la inspiración, que creo es una bruja ladina y sabia que se aparece y se larga cuando se le da la gana, y te deja plantada. Pero sí creo que debe aparecer al menos para que yo pueda escribir. No puedo sentarme a escribir un poema sin sentir por lo menos que anda suelta la inspiración o algo que se le parezca. A partir de allí puedo sentarme y escribir aunque sea una palabra o un verso y seguir, y chapucear con las palabras hasta que vaya apareciendo algo o finalmente decidir tirarlo al cesto de la basura.
C: ¿Escribes a mano?
MR: Antes escribía mucho a mano. Después pasé a la computadora y no podía escribir nada si no era en la computadora. Ahora he vuelto a mi block y escribo a mano y con tinta líquida. Y mucho con lápiz. He vuelto al block escolar y a mi lápiz.
C: ¿Cuánto queda de aquella primera versión del poema? ¿Eres obsesiva de la corrección?
MR: Hay pequeños milagros que son poco frecuentes en que escribes el poema de un tirón. Y queda, digamos, casi perfecto, casi listo; y se hacen sólo pequeñas correcciones. Generalmente, como dijo muy bien Lucho la Hoz en la presentación, soy una tenaz trabajadora de la palabra. No tanto por buscar la perfección, porque creo que un poema demasiado pulido y trabajado pierde brillo. No me importa que el poema sea formalmente imperfecto, pero sí me importa lograr que diga lo que yo quiero decir. En ese sentido siempre estoy tratando de buscar una mejor palabra para que sea “la” palabra que debe estar en el poema. Por eso a veces del poema original no queda más que un verso.
C: ¿Cómo ubicarías este libro dentro de tu corpus poético?
MR: Estoy muy orgullosa de mi libro. Primero, porque he trabajado mucho, poéticamente, profesionalmente hablando. Y lo veo ahora aquí publicado en las librerías. No puedo ser objetiva, no puedo separarme de mi libro todavía, pero en mi visión, he logrado hacer ciertas innovaciones respecto de mis libros anteriores. Creo que es un libro más seguro de sí mismo. Creo que aquí no he tenido miedo de quizás romper algunas reglas en cuanto a la sintaxis, en cuanto a la falta de puntuación y arriesgarme un poco en ese sentido.
C: ¿Cómo ves la poesía última?
MR: He leído especialmente poesía escrita por poetas mujeres últimas, jóvenes, muy talentosas, como Andrea Cabel y Victoria Guerrero. Justamente me preguntaban el otro día en una entrevista: “¿Tú crees que deberían olvidarse ya algunos temas las poetas de la nueva generación y pasar a otros temas? Y yo lo que respondí es que sería muy tonto de mi parte decir eso, porque en realidad todos los temas ya fueron dichos. Y la cuestión es reinventar el lenguaje, romper todas las reglas y volver a inventarlas. Es encontrar nuevas formas de decir todo lo que ya se dijo. Y decir lo propio. Me alegra mucho que haya esta nueva generación de poetas talentosas que digan lo que les de la gana. Y espero que lo sigan diciendo tan bien como hasta ahora.


A fines del año pasado apareció un libro que, desafortunadamente, se perdió entre la marea de publicaciones, quizá por su escasa envergadura (una edición apretada de formato reducido), quizá por la indiferencia de los comentaristas, quienes suelen mirar con desconfianza las incursiones de artistas plásticos en el espacio literario. Nos referimos a Crónica de un viaje desde en hacia hasta (Editora Mesa Redonda, Lima, 2006) de Jorge Piqueras, un texto que escapa a las clasificaciones habituales, proteico y perturbador, cuya fuerza expresiva trasciende el ámbito de la simple curiosidad.
«Los cuentos de Fernando González Nohra buscan sorprendernos, y lo logra en base a una naturalidad, no exenta de ironía, para deslizarnos por un mundo lleno de analogías, con un lenguaje a veces sutil, a veces intempestivamente hiriente, con los que toca nuestra vulnerable posición de lectores. Son historias de escritores, en que la realidad se cruza con lo literario, en que los roles actanciales de los personajes saltan a jugar en diferentes planos, desconcertándonos por veces, pero luego para demostrar que la realidad en que vivimos no es menos inocente que la realidad de la ficción. Y es lo que vemos en "Puta en ciernes". Con ambientes, climas, que nos recuerdan al más fino Julio Ramón Ribeyro, nos vemos inmersos en una ciudad implacable, nos dice: "En Lima abundan esas personas que fuman como si al día siguiente se fuera a acabar el mundo, pero que son absolutamente incapaces de comprar sus propios cigarros"».

El libro del rinoceronte, de Sara Morey (Mesa Redonda, 2007).
Por favor, no empujen, de Fernando González Nohra (Mesa Redonda, 2007).
Foto: Giomar Silva, Fernando González, Sara Morey, José Güich y Juan Miguel Marthans B.





Comentarios de Camuflaje:
“Camuflaje es un tour de force que pone a prueba los cinco sentidos del lector. Incluso, uno sexto. Su lectura no solo reclama una atención a la historia o al devenir de los personajes, sino también a los giros, los guiños, la trama subterránea que esconde cada relato. Casi todos los personajes o bien viajan o bien están de tránsito hacia lo que ellos creen será su destino o algún lugar superior.”
Giancarlo Stagnaro (Diario El Peruano).
“En algunos relatos, este trayecto es físico y geográfico, como en “Camuflaje” (un western moderno que, estoy seguro, pronto figurará en antologías); en otros, el itinerario es mental y psicológico, como en “Balsas de muertos surcan las rayas”; y en otros, es una combinación de lo geográfico y lo psicológico, como esas dos hermosas historias que inician y cierran el libro: “Dile a Buba que avance” y “El día que vuelvas”. Lo común en estos relatos es el espíritu nómade: quien decida abrir las sonoras páginas de Camuflaje encontrará las pisadas frescas sobre el polvoriento camino.”
Juan Carlos Méndez (Revista Caretas).
(Presentación de Camuflaje en la 12ª FIL de Lima. De izquierda a derecha: Juan Carlos Méndez, Dante Oliva, Giancarlo Stagnaro y Juan Miguel Marthans B.)






En primer lugar, se presenta la serie de poesía Taquicardia, el día martes 24 de julio a las 8:30 p.m. en la Sala César Vallejo. Esta serie se inicia con dos poemarios: la publicación de la segunda edición de Las falsas actitudes del agua, de Andrea Cabel, obra a la que se suma nuevos poemas, que buscan darle más fuerza al poemario que publicó en un primer momento; y Arte de nariz, de Miguel Ángel Malpartida. Esa noche los comentarios estarán a cargo de los poetas Arturo Corcuera y Marco Martos.



La novela Hotel Lima, de Miguel Ildefonso, se presentará en la 3ra Feria del Libro de Trujillo el 02 de febrero al mediodía en el auditorio 1. Los comentarios estarán a cargo de Jorge Coaguila.






Hotel Lima estará de venta en las principales librerías de Lima y provincias desde el martes 28 de noviembre del presente año.
Imágenes: 1.- Antonio Gálvez Ronceros y Miguel Ildefonso; 2.- El autor de Hotel Lima acompañado por una de las simpáticas asistentes al evento, Enrique Polanco, Fernando Ampuero y Guillermo Niño de Guzmán; 3.- Ildefonso, Sandra López, Alonso Cueto y Juan Miguel Marthans B.; 4.- Miguel Ildefonso y José Pancorvo.
(Fotografías: Dalia E.)


En la portada: Eros y Tánatos de Enrique Polanco.





Entre las decenas de derivaciones por las que ha transitado el cuento desde que Edgard Allan Poe lo acuñará como género, no ha sido la fantástica la más frecuente entre los escritores latinoamericanos. Más comunes son las narraciones con sorpresas de la vida cotidiana, los planteamientos de filosofía profunda en forma de acertijo, el interiorismo, la historia o la psicología sobre las rodillas, que en muchos casos se sentirían mejor dentro de una novela o un ensayo. Pero lo fantástico, después de haberlo reinventado Borges, encontró su medida exacta: el cuento, estuche portátil de lo inexplicable.
El mascarón de proa, más que un acercamiento a lo fantástico, es una construcción completa, cimentada desde dentro, demostrando que José Güich Rodríguez explora desde hace tiempo la faceta desconocida de la realidad, y que su sorprendente imaginación ha encontrado la vía de desarrollo en una laboriosa arquitectura literaria.
Las situaciones de cada uno de estos cuentos, tan diversos entre sí, comparten el factor de un momento inusitado –un futuro que se volvió pasado sin pasar por aquí– en que los planos se intercambian y se transforman, generando una sorpresa cómplice y angustiada. El suspenso es una banda elástica que mantiene sujeta la atención del lector hasta llegar a desenlaces que cierran el relato pero no la posibilidad de que eso terrible suceda fuera del libro.
Carlos Maza
Cuando la palabra se vuelve transparencia y lo vivido emerge nítido como la imagen reflejada sobre la superficie de las aguas que acaban de recuperar su quietud original, algo nos reconcilia con la vida. Un sentimiento de fraternidad nos ilumina y nos cobija: así la poesía de Eduardo Lores La Rosa.